Plenty of light

65 m2 penthouse in Gòtic quarter.

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El carácter joven de su dueño marcó desde el inicio este proyecto dirigido a disfrutar de una terraza con  vistas de Montjuic, a través de  azoteas manchadas de pináculos y torres góticas  propias  de un barrio con mucha personalidad; el Gótico.

Sus inquietudes en el mundo del diseño nos dirigieron hacia la creación de un único espacio donde cocina, sala y comedor desdibujan sus límites para ser disfrutados en conjunto, ya sea cocinando, leyendo o tocando la guitarra, siempre orientados hacia el espacio exterior.

Si bien nos encontramos con una reforma previa, nos adaptamos a ella sacando partido a aquellos defectos que encontramos de entrada.  El techo por ejemplo, con un escalonamiento anómalo debido a las pendientes de cubierta, nos sirvió para delimitar de manera volumétrica los diferentes elementos de cocina y las frías carpinterías existentes  de aluminio cepillado,  fueron puestas en sintonía con un  revestimiento  de madera reciclada a su alrededor.

La madera tiene un papel importante en este espacio, revistiendo parte de la sala  y plegándose en fachada para crear un escalón que sirve a la vez de escalera hacia la terraza.  La madera,  reciclada de vigas antiguas, es una  madera con historia que se trabaja aquí para aportar la calidez que el exceso de luz podría quitar al espacio. Dispuesta a modo de tablones, con agujeros y túneles de antiguos ácaros,  aporta la textura necesaria para que la luz cree sombras y claros, aportando volumen a estos planos. Con este material, protagonista desde un inicio, solo nos quedaba tratar el resto de espacio en un color que lo enfatizara aún más; el negro.

Efectivamente la  cocina es negra, con un trazado que acaba en la entrada donde funciona como mueble recibidor y esconde los suministros de la vivienda. De esta manera unimos cocina y sala a través de un panel móvil que esconde la televisión o bien la puerta de entrada, según se requiera. Esta solución de esconder la puerta de entrada nos pareció muy atractiva puesto que en espacios globales desaparece el concepto de entrada recibidor pero se renuncia a la intimidad que este espacio de separación aporta a la vivienda. Así escondiendo la puerta, borramos la entrada de la casa de un plumazo, pareciendo que estuviéramos en el corazón de esta.

Finalmente el pasillo fué tratado con una estantería escalonada que nos conduce sinuosamente hacia las habitaciones y un vestidor donde la madera vuelve a robar el protagonismo al blanco de las paredes. Con la misma solución de un panel móvil que cierra el pasillo o el armario vestidor, unimos espacios ahorrando en materiales y elementos innecesarios.

 

Photos by Xavier Pérez Viñola
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